Lo normal sería pensar que los países que dispone de petróleo pueden mantener un nivel de vida mucho más elevado, sin embargo, en la práctica ocurre lo contrario. El PIB de los países que exportan petróleo es muy elevado, pero esa riqueza no se reparte, al contrario, se concentra en unas pocas manos que llevan una vida lujosa mientras que el resto de personas viven bajo el umbral de la pobreza. Si dividiéramos el PIB entre el número de habitantes nos daría una cifra muy elevada por persona, pero, todos sabemos que esto no serían datos reales.
Por si fuera poco, los países productores de petróleo figuran en la lista de países con mayor índice de corrupción. En el informe elaborado por Transparencia sobre el Índice de Percepción de la corrupción en el año 2004, otorgaba una mala nota a países como Angola, Chad, Libia, Nigeria y Sudán, países que son ricos en petróleo. Las operaciones de extracción de petróleo han otorgado, en algunos países, fuerza a grupos que han establecido un sistema autoritario.
La fuente de riqueza y base de la industria de los países ricos es la que genera este sistema desigualitario en los países productores de petróleo. Mientras que en el norte se utiliza el petróleo para generar riqueza, en el sur esa riqueza se concentra en las manos de los “jeques del petróleo”. El Producto Interior Bruto no se ve reflejado en la mejora de las condiciones de las personas que viven en ese país; Guinea, que es el tercer país productor de petróleo del continente Africano, figura en el puesto número 127 en el Índice de Desarrollo Humano del programa de Naciones Unidas para el desarrollo.
La mayor parte del petróleo se destina a la exportación a los países ricos, y son los países ricos los que lo utilizan, así que son estos los que están contaminando el planeta. Las consecuencias provocadas por el cambio climático las sufrirán sobre todo los países pobres. Las sequías, las inundaciones, las tormentas y los incendios forestales que pueden propiciar el cambio climático afectarán sobre todo a los países pobres, y por eso la Organización de Naciones Unidas ha solicitado a los países desarrollados que desembolsen 2.000 millones de euros con los que se pretende realizar proyectos de prevención en las regiones del planeta que más sufrirán el cambio climático.
El mapa que representa la producción del petróleo es exactamente el contrario del mapa que representa el consumo del petróleo. Desde los países ricos, debido a la dependencia que actualmente tenemos del petróleo favorecemos la concentración de riqueza y a la vez destruimos el planeta, y como siempre, los que lo van a pagar son los países del sur, aquellos que viven por debajo del umbral de pobreza, mientras que nosotros vivimos en un mundo repleto de comodidades, un mundo en el que el petróleo hace marchar las maquinas en las industrias.
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