El petróleo representa un 49 % de todo el consumo actual de energía en España. Algunos expertos creen que, teniendo en cuenta las extracciones existentes y las que faltan por encontrar, las reservas de petróleo se agotarán entre los años 2020 y 2040, por lo que debemos tratar de buscar nuevas formas de obtener energía, una nueva energía que no destruya nuestro planeta y que no se agote.
Todos hemos oído hablar de las consecuencias que derivan del uso del petróleo y de sus derivados, pero las más conocidas por todos son: la lluvia ácida y el efecto invernadero. La lluvia ácida se forma cuándo la humedad del aire se mezcla con los ácidos procedentes de la combustión de hidrocarburos que han sido expulsados a la atmosfera. Cuándo estos químicos disueltos en el agua, caen en forma de precipitaciones, se produce la acidificación de los suelos, de los ríos y mares; con el resultado de la destrucción tanto de la vegetación, como de la vida marina. El efecto invernadero se produce por la concentración en la atmosfera de gases, como el dióxido de carbono o el metano, que hacen que la energía procedente del sol que refleja la tierra debería reflejar, no salga directamente al espacio, si no que se mantenga en la atmosfera, lo cual provoca el aumento de las temperaturas.
La concentración de los gases de efecto invernadero ya han provocado la elevación de la temperatura en la Tierra. Este calentamiento está haciendo que se derritan los glaciares y los casquetes polares, y como consecuencia de esto se cree, que si llegaran a desaparecer, el aumento del nivel del agua sería de aproximadamente un metro. Esta subida tendría consecuencias catastróficas, para los seres humanos ya que la mayor parte de la población mundial vive cerca del mar. Pero el calentamiento del planeta no sólo contribuiría al deshielo, sino que las sequías se agudizarían, aumentaría el número de incendios forestales, los mosquitos portadores de enfermedades expandirían su zona de distribución y se empujaría a especies a su extinción. España sería uno de los países más perjudicados por el cambio climático, según el Hardley Center, se producirá un aumento de las temperaturas de 2,5 grados, las precipitaciones se reducirán en un 10 por ciento, y la humedad del suelo en un 30 por ciento.
Hoy día se han dado algunos pasos para trata de controlar las emisiones de CO2 y tratar de que la temperatura del planeta no continúe subiendo. En 1997 los países industrializados firmaron el protocolo de Kioto, por el que se comprometían a reducir las emisiones contaminantes. Los países firmantes se comprometieron a reducir las emisiones de los 6 gases más contaminantes un 5% entre los años 2008 y 2012 respecto las emisiones del año 1990. En la práctica no se respeta el protocolo de Kioto. De hecho España es el país miembro que más dificultades está encontrando a la hora de aplicar este plan.
Una de las propuestas que se han presentado para reducir las emisiones, es enterrando el CO2 bajo tierra. A esta técnica se la conoce como “captura y almacenamiento de dióxido de carbono” y consiste en atrapar las emisiones de CO2 que se emiten en las plantas de energía, e introducirlas debajo del suelo. Los ecologistas, por su parte, han protestado por la elevada financiación que es necesaria para poder utilizar esta tecnología. Afirman que con el dinero necesario para la captura del co2 se podría invertir en energías renovables, ya que estas además de no emitir CO2 no se agotan.
En algunos países se ha propuesto la construcción de nuevas plantas nucleares para frenar el cambio climático. Una central nuclear en funcionamiento óptimo no emite CO2 a la atmosfera, sin embargo, la actividad de extracción del uranio es hoy día una de las actividades más emisoras de CO2. Además de esto, debemos enfrentarnos a que, en los procesos de producción de energía nuclear se generan residuos radiactivos que son muy peligrosos y que se deben enterrar bajo hormigón y plomo. Pero el mayor problema es el peligro que puede suponer un fallo en el funcionamiento de la central. Pero el mayor problema cuando hablamos de energía es el elevado peligro que puede suponer un fallo en el funcionamiento de las instalaciones. En la mente de todos está el incidente de Chernobyl en 1986, cuando explotó uno de los reactores nucleares cuándo se realizaban unas pruebas de corte de suministro eléctrico. La radiación emitida en la explosión de Chernobyl dio tres vueltas al planeta y tuvo consecuencias muy negativas para la vida en la región, produciéndose deformaciones y muertes debidas a la radiación.
La gran dependencia de los hidrocarburos y el precio de estos han dado lugar a que se investigue el uso de biocombustibles como posible solución de futuro. Sin embargo, aunque se la considera una energía no contamínate no se la considera una energía verde. La utilización de productos agrícolas para generar combustibles ha provocado que se eleve el precio de los alimentos, ya que se obtiene más beneficio utilizando esa materia para crear combustibles que venderles como alimento. En algunos países subdesarrollados ha aumentado el hambre como consecuencia de la subida de precios de los alimentos, además, en estos países ha comenzado la tala de selvas y bosques para poder disponer de terrenos para las plantaciones de biocombustibles; sin embargo los árboles eliminan proporcionalmente más co2, que el que se ahorra utilizando biocombustibles, por lo que este tipo de combustibles sean la solución definitiva para terminar con la dependencia actual del petróleo. Actualmente se ha comenzado a investigar la creación de biocombustibles de segunda generación. Este nuevo combustible se produciría a partir de algas, residuos agrícolas y forestales y otro tipo de residuos. La diferencia fundamental es que éstos se van a elaborar a partir de mejores procesos tecnológicos y materias primas que no se destinan a la alimentación y se cultivan en terrenos no agrícolas o marginales.
Hay muchas fuentes de energía verdaderamente renovables con las que podríamos acabar con la dependencia actual del petróleo. El mayor problema al que se enfrentan, es que la producción de energía limpia es más cara y se obtiene menos cantidad de energía. Las energías renovables aportaron en 2008 el 7,6 % del consumo de energía primaria en España. Aunque aún hay un largo camino, ya que, en la conferencia europea de Berlín del año 2004 la Unión Europea estableció que el 20% del consumo energético debía cubrirse mediante energías renovables. Sin embargo, España se ha propuesto superar ese 20%. Greenpeace propuso al Gobierno en el año 2007 que se tratara de llegar a un 50% en el año 2020 y a un 100% en el año 2050. Para ello le entregaron un informe al actual presidente del Gobierno, en el que se explicaba la propuesta y como podría llevarse a cabo.
Las energías limpias, son aquellas que no generan residuos como consecuencia directa de su utilización. Podemos transformar energía a partir de fuerzas de la naturaleza como el sol, el viento, las caídas de agua, las mareas, o el propio calor de la tierra. El Ministerio de Vivienda incluyó en el Código Técnico de Edificación la obligación de incorporar instalaciones solares térmicas en las nuevas construcciones. Esta ley se comenzó a aplicar a partir del 29 de septiembre y con ella se pretende conseguir que las nuevas viviendas puedan producir entre un 30 y un 70 por ciento del agua sanitaria que necesitan, en función del lugar dónde esté y del consumo de agua.
De la energía solar podemos producir, además de agua caliente, energía eléctrica. Aprovechando la inestabilidad electrónica del silicio, podemos transformar la luz en una carga eléctrica que puede ser almacenada. Esta tecnología se enfrenta principalmente a dos problemas, por un lado el elevado precio que aún tienen los dispositivos fotovoltaicos, y la posible escasez de silicio si se produjesen muchas pantallas de captación solar.

El viento es una de las energías renovables más importantes, a pesar de que es un recurso que depende del tiempo. Obtienen la energía con el movimiento de sus aspas, que se trasmite a una turbina. Para obtener energía los molinos deben tener un tamaño determinado y estar en zonas donde haya viento. La necesidad de estar en lugares expuestos al viento, produce a menudo una interrupción de la armonía paisajística y tener una repercusión negativa en las aves de la zona.
La transformación de materia orgánica en energía calórica o eléctrica se denomina biomasa. Es una de las formas más complicadas de obtener energía, ya que procede de muchos materiales, hay muchas formas de transformación y diferentes rendimientos. Entre la materia orgánica que podemos transformar, algunos de los que podemos encontrar son: residuos agrícolas, residuos municipales, restos forestales, residuos agrícolas.
La energía hidráulica es una energía renovable, pero no es del todo una energía limpia. Para obtener energía de la caída del agua, es necesaria la construcción de grandes presas. Estas construcciones tienen un gran impacto medioambiental. Se inundan tierras cultivables, se producen desplazamientos de habitantes, se alteran los ecosistemas circundantes, disminuye el caudal del río, son algunos de los impactos más importantes.
Existen muchas energías renovables que podemos utilizar para garantizar un mañana mejor para nuestro planeta. Actualmente tenemos una gran dependencia del petróleo y nadie se imagina como podríamos mantener nuestro actual nivel de vida si esta fuente energética se acabara. Por eso no podemos esperar a que se acabe para buscar soluciones, y lo que es más importante, no podemos seguir destruyendo el planeta con estas energías contaminantes. La solución es posible y está en las energías renovables. El cambio no se llevará a cabo de un día para otro, pero poco a poco debemos comenzar a utilizar estas energías e ir reduciendo progresivamente el uso de energías no renovables.